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11
may

JORDI GRAELLS: “LA CIUDADANÍA ESTÁ AL LÍMITE DEL CRÉDITO QUE HA DADO AL SERVICIO PÚBLICO”

La alerta viene de Jordi Graells, dedicado desde hace años a lo que él mismo denomina GovUx, que consiste en gestionar el conocimiento de una organización para que satisfaga la experiencia de la ciudadanía. Director general de Atención Ciudadana de la Generalitat de Catalunya, miembro de Open Knowledge Foundation e impulsor de la Xarxa d’Innovació Pública, afirma que si no propiciamos un escenario más acorde a los intereses y necesidades ciudadanas, las administraciones públicas se convertirán, sencillamente, en irrelevantes.

Convencido de que lo más interesante estar por venir, Jordi no va a perder el tiempo durante su estancia en Bilbao; llega con ganas de disfrutar de la ciudad y sus gentes, y de experimentar junto a personas que huyen del conocimiento individual y quieren aprender en colectivo.

¿Qué te gustaría compartir en el Congreso Q-epea?

Me gustaría explicar brevemente estos últimos años de profesión. Me interesa referenciar los buenos momentos vividos con los equipos en los que he tenido el placer de compartir experiencias y ‘descubrimientos’ rupturistas. Con la llegada de Internet y nuevas aplicaciones más sociales de la tecnología, pudimos aplicarla a las incipientes comunidades de prácticas que organizamos con la creación del programa de gestión del conocimiento ‘Compartim’ (Compartimos). Lo hicimos en una consejería tan complicada para ensayar fórmulas organizativas como era la de Justicia. Teníamos recorrido en el mundo digital y nos convertimos en expertos en estrategias comunitarias. Nos remontamos al año 2007; por aquel entonces, casi solo había hablado de este tema Etienne Wenger.

Probablemente, esta experiencia fue la culpable de mi aterrizaje en la Consejería de la Presidencia. En principio, la idea fue extender la lógica de la gestión del conocimiento por comunidades de práctica y la experiencia avanzada en la combinación de herramientas digitales para ser usadas en actividades presenciales. Luego vinieron otros lujos: iniciar, en la Generalitat, las políticas de apertura y reutilización de datos, los planes de transparencia, la aplicación de licencias de difusión abiertas, la comunicación en redes sociales o vía apps, mensajería instantánea, etcétera.

Pero lo más interesante, de verdad, es lo que está por venir. Con el virus de la colaboración que se expande en los servicios de Atención Ciudadana de la Generalitat, los cambios son cada vez más interesantes. Y eso, fundamentalmente, es de lo que voy a hablar en el Congreso. GovUX es el acrónimo que acuñé para definir el acto de gobernar, de administrar, persiguiendo satisfacer la experiencia de nuestra ciudadanía.

Teniendo en cuenta las dificultades con las que topamos cotidianamente, ¿cuáles crees que deberían ser los retos más importantes?

Este es un desafío de dimensión descomunal. No tanto por la apología que hacen algunos gurús sobre la futura transformación digital de lo público, sino más bien por la intriga que produce saber si la administración va a evitar caer en el papel insignificante al que está condenada si las cosas siguen así. Me gustaría que esto fuera así, porque en una sociedad red, la función y el volumen de la administración deberían disminuir. Lo preocupante del tema es que será el ciudadano quien la hará prescindible.

Es tarea nuestra propiciar otro escenario más acorde con lo que deseamos: una plataforma de contenidos y servicios útiles para solucionar lo que de verdad necesita la ciudadanía.

¿Sobre qué palanca de cambio trabajarías?

La primera es ese ciudadano/a que, como decía, está ya al límite del crédito que nos ha dado a los servidores y servidoras públicas para que le demos la vuelta a esa organización mastodóntica, anquilosada, víctima del temor o la incompetencia política, con vicios disfrazados de ‘derechos adquiridos’ y toda la retahíla que se quiera añadir. Ese ciudadano/a, a quien el poder público ha tratado siempre como actor pasivo y aletargado, está más preparado/a de lo que imaginamos para hacer el ‘by-pass’ definitivo y que nos convirtamos sencillamente en irrelevantes.

Contamos, no obstante, con un diagnóstico bien enfocado. Si somos capaces de transformar a nuestro primer cliente, el interno -los y las funcionarias- después podremos acometer el resto de transformaciones. Debemos hacerlo ya y dejarnos de teorías, definiciones programáticas y semánticas y normativas entorpecedoras.

Y como las sorpresas siempre ponen salsa a la vida, me guardo otra palanca para el día de la presentación. Si quieres conocerla, tendrás que seguir el hilo del Congreso 😉

Danos un par de razones para estar en Bilbao en el Congreso Q-epea.

Me encanta el Guggenheim y los bares sirven unos vinos divinos. Ahora, en serio: me han hablado muy bien de este Congreso y decidí que mis actuales ocupaciones y la complicación de agenda no me fastidiaran la participación en el Q-epea.

Además, estoy convencido de que voy a coincidir con gente encantadora y muy preparada; personas muy interesantes que huyen del modelo de funcionarios/as consumidores de conocimiento individual y a un alto precio. Aquí nos vamos a juntar personas que estamos en el punto de caramelo, personas, como suele decir algún político que sale mucho en los medios, “que hacen cosas”. ¡Pues claro! Nos encanta aprender a encajar lo poco que sabemos con lo mucho que conoce y experimenta el grupo, y aún más la sociedad. Q-epea va a ser una experiencia muy, muy rica.

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